miércoles, 11 de abril de 2012

Mil soles espléndidos




Al final del libro el autor explica que el título de la novela hace referencia al poema del siglo XVII del poeta persa Saib-e-Tabrizi titulado Kabul, cuya traducción (no es literal) intenta recrear las imágenes que aparecen en el poema original, citándose los siguientes versos:

Eran incontables las lunas que brillaban sobre sus azoteas,
o los mil soles espléndidos que se ocultaban tras sus muros

Entre las críticas del Time a esta novela encontramos afirmaciones como «una guía densa, rica y comprimida capaz de aguantar lo inaguantable» (Lev Grossman). En referencia a su anterior obra Jonathan Yardley comenta (The Washington Post Book World): «Sólo por si usted se pregunta si Mil soles espléndidos es tan bueno como Cometas en el cielo, le responderé que no, que es mucho mejor».

Opinión: En un país como Afganistán las condiciones de vida de las mujeres no son precisamente igualitarias, un discurso al que las que hemos nacido en este lado del mundo y con mi edad, nos parece que está todo superado. Encontrándonos citas como la que sigue:

“Atención mujeres:
Permaneceréis en vuestras casas. No es decente que las mujeres vaguen por las calles. Si salís, deberéis ir acompañadas de un mahran, un pariente masculino. Si os descubren solas en la calle, seréis azotadas ya enviadas a casa. […] Se prohíben los cosméticos. Se prohíben las joyas. No llevaréis ropa seductora. No hablaréis a menos que os dirijan la palabra. No miraréis a los hombres a los ojos. No reiréis en público. Si lo hacéis seréis azotadas. No os pintaréis las uñas. Si lo hacéis, se os cortará un dedo. Se prohíbe a las niñas asistir a la escuela […] Escuchad, escuchad atentamente. Obedeced”

Después de terminar esta novela me he quedado acongojada. Es una historia conmovedora, que en momentos, se hace muy injusta… Dura, muy dura por momentos. Citando un fragmento encontramos la siguiente descripción: En unos cuantos años, la niña se habrá convertido en una mujer que no exigirá grandes cosas de la vida, que jamás supondrá una carga para nadie, que jamás revelará que también ella tiene penas y decepciones, y sueños que han sido ridiculizados. Será una mujer resistente. Fuerte como una roca en un río, sin quejarse, sin que las aguas turbulentas consigan enturbiar su gentileza, sino meramente conferirle forma. Y.. ¿no encaja esta “mujer” con tantas otras que conocéis?.  En mi  caso, no podía dejar de pensar en los grupos de ayuda mutua que he llevado con mujeres que podrían afirmar ser ella, que han vivido y viven situaciones en las que se amoldan a lo que “les ha tocado” y sin embargo no se dan cuenta del valor que pueden encontrar dentro de ellas mismas.  En algunos sentidos no estamos tan lejos por  mucho que vivamos “en occidente”. 

Por otro lado esta novela refleja de una forma muy hermosa el valor de la amistad entre dos mujeres. Propiciando un vínculo que permitirá a sus protagonistas superar miedos e iluminar como soles espléndidos de esperanza.

 No tiene nada que envidiar a la primera novela “Cometas en el cielo” pero no dejan de ser historias diferentes y la primera de ellas es más liviana y emotiva. En esta ocasión el autor hace más hincapié en la historia repleta de sufrimiento que ha vivido Afganistán durante más de tres décadas, sin embargo, al final, su protagonista (y supongo que el propio autor) abraza de nuevo todo lo bello que todavía permanece en Kabul… y brilla de nuevo la luz. 


                   

2 comentarios:

  1. Esta fue una de mis primeras lecturas del año y me encantó; no me esperaba para nada una historia tan emocionante y apasionante. De momento, el mejor libro que he leído en 2012. 1beso!

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  2. Yo me lo leí porque una amiga no hacía más que hablarme de lo que le gustaba pero de lo que sufría al leerlo, al final, me armé de valor y no me decepcionó. Es muy bonito. Gracias por comentar Tizire. Besillos!

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